A pesar de su apariencia, no es lo que parece
A pesar de su apariencia, no es lo que parece.
Se trata del Atretochoana eiselti, un animal fascinante que rompe con muchas de las reglas que conocemos sobre la biología de los vertebrados.
Este ejemplar es, en realidad, un anfibio gimnofión y ostenta el título de ser el tetrápodo sin pulmones más grande del mundo, llegando a medir hasta 80 centímetros de longitud. Al igual que algunas salamandras, respira directamente a través de su piel, lo que lo convierte en una maravilla evolutiva que depende totalmente de ambientes acuáticos específicos para sobrevivir.
Durante décadas fue un auténtico misterio para la ciencia. Los únicos registros que existían de su especie estaban conservados en el Museo de Historia Natural de Viena y en la Universidad de Brasilia, hasta que redescubrimientos recientes en la región de la Amazonia permitieron estudiar mejor su comportamiento.
Aunque popularmente ha recibido nombres llamativos por su fisonomía, este ser ciego y de cuerpo flexible es una pieza clave para entender cómo la naturaleza encuentra formas alternativas de vida en los ecosistemas más remotos del planeta.
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