Cuando su depredador, el cachalote, se sumerge para cazarlos, son muy difíciles de detectar en el oscuro abismo

Cuando su depredador, el cachalote, se sumerge para cazarlos, son muy difíciles de detectar en el oscuro abismo. El ojo del tamaño de un balón de fútbol permite al calamar colosal localizar al cachalote con mayor facilidad.

Durante sus inmersiones, el cachalote también suele chocar con plancton y otros microorganismos, lo que provoca que estos emitan luz mediante bioluminiscencia.

Este ojo de calamar colosal apareció en la orilla hace unos años:

Cuando su depredador, el cachalote, se sumerge para cazarlos, son muy difíciles de detectar en el oscuro abismo