Desde la escuela nos enseñaron que todos los ríos terminan su viaje en el océano, pero la geografía de nuestro planeta tiene excepciones fascinant...
Desde la escuela nos enseñaron que todos los ríos terminan su viaje en el océano, pero la geografía de nuestro planeta tiene excepciones fascinantes.
Lo que muestra la imagen image.png es completamente real: el río Okavango es uno de los pocos en el mundo que jamás llega al mar.
Nace en las tierras altas de Angola, cruza una franja de Namibia y muere directamente en el desierto de Kalahari, en Botsuana. Al no tener una salida hacia el océano, sus aguas se desparraman sobre la arena creando el Delta del Okavango, uno de los oasis interiores más grandes y asombrosos del planeta.
Este fenómeno se conoce como una cuenca endorreica. En lugar de vaciarse en el mar, el agua simplemente se evapora debido al intenso calor del desierto o se filtra en el suelo, dando vida a un ecosistema único en medio de la aridez. Un recordatorio de que la naturaleza no siempre sigue las reglas que creemos fijas.
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