Detrás de las hojas secas y el lodo que cubre su rostro se esconde una de las tradiciones más profundas y místicas del sudeste asiático
Detrás de las hojas secas y el lodo que cubre su rostro se esconde una de las tradiciones más profundas y místicas del sudeste asiático.
No es un escenario preparado para la cámara, sino el reflejo de una herencia que ha sobrevivido por generaciones.
Cada 24 de junio, el pequeño pueblo de Bibiclat, en Filipinas, se transforma por completo para celebrar el Festival Taong Putik, o el festival de los hombres de barro.
Desde la madrugada, cientos de devotos de todas las edades caminan hacia los arrozales para cubrir cada centímetro de su piel con lodo espeso y envolverse en hojas secas de plátano.
A primera vista, la vestimenta busca emular la extrema humildad y el aspecto rústico con el que se describe históricamente a San Juan Bautista en el desierto. Sin embargo, para los habitantes de esta comunidad, el lodo es también un símbolo de supervivencia.
La historia local cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, bajo la ocupación militar, un grupo de hombres del pueblo iba a ser ejecutado. Los lugareños rezaron con fervor y una tormenta torrencial repentina dispersó a las tropas, salvando sus vidas. Desde ese día, cubrirse con la tierra del pueblo se convirtió en el acto máximo de gratitud por el milagro de seguir vivos.
Ver a los niños participar con el mismo respeto que sus ancestros demuestra cómo la identidad de un pueblo logra mantenerse intacta frente a la modernidad. Una muestra de las infinitas y complejas formas en que el ser humano conecta con sus raíces y sus creencias.
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.