Dos niños jugaban a cavar en el jardín de su nueva casa en Los Ángeles, California, cuando su pala chocó contra algo sólido y metálico

📅 17/11/2025

Dos niños jugaban a cavar en el jardín de su nueva casa en Los Ángeles, California, cuando su pala chocó contra algo sólido y metálico. Pensando que se trataba de un juguete gigante o un tesoro enterrado, siguieron retirando la tierra hasta que descubrieron pintura verde brillante. Lo que la policía desenterró horas después dejó a todo el país sin palabras: un Ferrari Dino 246 GTS de 1974 completamente intacto, sepultado a pocos metros bajo el césped.

El misterio atrapó la atención de los medios de comunicación de inmediato. El vehículo estaba minuciosamente protegido; quien lo enterró lo había envuelto en mantas plásticas pesadas y colocado toallas en las rendijas para evitar que el suelo arcilloso destruyera la carrocería, una clara señal de que planeaban regresar por él en el futuro.

La investigación policial reveló una trama de codicia y engaño. El dueño original del deportivo, un hombre llamado Rosendo Cruz, lo había reportado como robado apenas dos meses después de comprarlo para cobrar una millonaria indemnización de la compañía de seguros. Los hombres a los que contrató para deshacerse del auto en el océano simplemente no fueron capaces de destruir semejante obra de arte italiana. Decidieron ocultarlo bajo tierra en un lote baldío, esperando que el caso se enfriara para reclamarlo. Lo que nunca previeron fue que el área se urbanizaría tan rápido que se construiría una casa familiar justo encima de su escondite.

Tras el increíble hallazgo, el Ferrari fue subastado por la aseguradora y adquirido por un entusiasta que dedicó años a restaurarlo por completo, devolviéndole su gloria original. El auto regresó a las calles de California luciendo una matrícula personalizada que recordaba su insólito pasado: DUG UP (Desenterrado).

Hoy en día, el Dino 246 GTS —nombrado en honor al hijo de Enzo Ferrari— es una de las joyas más codiciadas y coleccionables del mundo automotriz, alcanzando valores de cientos de miles de dólares en las subastas más exclusivas. Una máquina extraordinaria que sobrevivió cuatro años bajo tierra para convertirse en una de las leyendas urbanas reales más fascinantes de la historia.

Dos niños jugaban a cavar en el jardín de su nueva casa en Los Ángeles, California, cuando su pala chocó contra algo sólido y metálico
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