Durante la Primera Guerra Mundial, más de 74.000 soldados aliados sufrieron una devastadora afección conocida como "pie de trinchera"

📅 15/04/2026

Durante la Primera Guerra Mundial, más de 74.000 soldados aliados sufrieron una devastadora afección conocida como "pie de trinchera".

Las trincheras en Flandes y Francia se excavaron en terrenos pantanosos, a menudo al nivel del mar. La lluvia, las explosiones y la destrucción de los sistemas de drenaje transformaron el campo de batalla en un infierno de lodo, agua estancada y desesperación.

Los soldados pasaban horas, incluso días, con las botas empapadas. La sangre dejaba de circular, los pies se les hinchaban, se les entumecían y se les ponían azules. Sin tratamiento, la gangrena aparecía en cuestión de días. La única solución era la amputación.

Una de las medidas más efectivas fue inesperada: el aceite de ballena. Cada batallón consumía hasta diez galones diarios, aplicándoselo en los pies para protegerlos de la humedad. Además, comenzaron a producirse calcetines tratados con bórax, como los que vendía John Logie Baird.

En medio de las bombas, el miedo y el caos... también se libraba una guerra silenciosa contra el lodo y la decadencia.

Los pies que se ven en esta foto pertenecen a un soldado canadiense no identificado que cayó en Passchendaele en 1917. Una imagen que muestra uno de los aspectos más brutales y menos conocidos de la guerra.

Durante la Primera Guerra Mundial, más de 74.000 soldados aliados sufrieron una devastadora afección conocida como "pie de trinchera"
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