Durante siglos, los relatos de marineros hablaron de criaturas misteriosas con siluetas casi humanas que emergían de la niebla marina
Durante siglos, los relatos de marineros hablaron de criaturas misteriosas con siluetas casi humanas que emergían de la niebla marina. Aunque el mito suele apuntar a los manatíes, existe un animal en el Ártico capaz de crear la ilusión visual más perfecta y perturbadora del océano: la ballena beluga.
Si miras a una beluga desde abajo, su anatomía puede jugar con tu mente. No tienen piernas ni rodillas, pero sus densas reservas de grasa lateral y sus músculos abdominales se pliegan con el movimiento de una forma tan simétrica que, bajo el agua, imitan a la perfección la silueta de unas piernas humanas unidas. Su piel blanca, lisa y brillante completa una de las transformaciones visuales más asombrosas de la naturaleza.
A diferencia de otros cetáceos, las belugas tienen una flexibilidad única: sus vértebras cervicales no están fusionadas. Esto les permite girar y ladear la cabeza con una soltura extrañamente humana. Si a esto le sumas que son llamadas los canarios del mar por su impresionante repertorio de cantos, silbidos y trinos capaces de atravesar el casco de madera de los barcos, es fácil entender el impacto que causaban.
Escuchar melodías inexplicables cruzando la densa niebla y ver una silueta blanca articulada moverse bajo la superficie fue la fórmula perfecta para alimentar las leyendas más profundas del mar abierto. Una prueba de que la naturaleza no necesita magia para ser completamente sorprendente.
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