El misterio de los cuerpos incorruptos en el budismo suele desafiar la lógica, pero el caso de la maestra Renzheng en la montaña Jiuhua llevó el as...
El misterio de los cuerpos incorruptos en el budismo suele desafiar la lógica, pero el caso de la maestra Renzheng en la montaña Jiuhua llevó el asombro a otro nivel.
Tras su fallecimiento a los 84 años, y siguiendo sus deseos, su cuerpo fue colocado en una tina ceremonial de arcilla sellada. Al abrirla tres años después, en 1999, los monjes no encontraron los signos comunes del paso del tiempo, sino una preservación casi intacta.
Este fenómeno, conocido en el budismo zen y tibetano como la búsqueda del estado de "cuerpo de diamante" o la automonificación, ocurre cuando practicantes avanzados entran en un estado de meditación profunda previo a su muerte. Lo que más llamó la atención de los testigos y especialistas en este caso particular fue la severa transformación física del cuerpo, que debido al proceso natural de deshidratación extrema y los cambios en los tejidos mofificados, perdió los rasgos comunes de su fisionomía, un hecho que la devoción local interpretó como un desapego total de su forma terrenal.
Hoy en día, el cuerpo de la maestra Renzheng permanece recubierto de oro en el templo, una práctica tradicional asiática para proteger los restos sagrados de la humedad y el deterioro ambiental, convirtiéndose en un punto de respeto y estudio sobre los límites de la resistencia humana y la meditación.
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