El sonido del sitar es inconfundible: una mezcla de mística y elegancia que transporta de inmediato a la India
El sonido del sitar es inconfundible: una mezcla de mística y elegancia que transporta de inmediato a la India.
Pero detrás de su hipnótica resonancia existe un proceso artesanal fascinante. Ravi Shankar, el gran maestro que popularizó este instrumento en Occidente, siempre fue fiel a esta joya de cuerda cuya caja de resonancia tiene un origen natural sorprendente: se fabrica con una calabaza curada, cortada a la mitad y protegida por una fina lámina de madera.
Los detalles no son solo estéticos; las incrustaciones de hueso o marfil que suelen decorarlo son parte de una tradición centenaria. Es un instrumento que respira y vibra de una forma única, y esa textura sonora fue la que cautivó a las leyendas del rock.
No es casualidad que bandas icónicas lo buscaran para darle una dimensión distinta a sus composiciones. Los Rolling Stones lo inmortalizaron en el riff inicial de Paint It, Black, y Metallica recurrió a su esencia para la mística apertura de Wherever I May Roam. El sitar no solo es un símbolo de la música clásica india, es el puente que unió la espiritualidad oriental con la fuerza del rock mundial.
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