En algunas culturas del mundo, el matrimonio transforma la rutina de una mujer en un ciclo inmediato de responsabilidades domésticas
En algunas culturas del mundo, el matrimonio transforma la rutina de una mujer en un ciclo inmediato de responsabilidades domésticas. Sin embargo, en el corazón de Sudán del Sur, el pueblo Dinka sostiene una tradición completamente opuesta, donde las nuevas esposas son tratadas con los honores que recibiría una deidad.
Esta práctica ancestral se conoce como Nyuuc, una palabra que se traduce literalmente como sentarse. Lejos de asumir las tareas del hogar el día después de la boda, la novia entra en un período de descanso absoluto que puede durar hasta tres años. Durante este tiempo, la mujer no cocina, no limpia y ni siquiera toca una escoba. Su única misión es relajarse, adaptarse a su nueva vida y dejarse consentir por su nueva comunidad.
Todo el peso del hogar recae temporalmente en las hermanas y la madre del esposo. Son ellas quienes se encargan de buscar el agua, recoger la leña, preparar los alimentos y mantener la casa impecable. Mientras tanto, las tardes de la nueva esposa se reservan para vestir sus mejores galas y pasear junto a otras novias de la aldea, en un despliegue de estética y orgullo comunitario.
Este aislamiento de los deberes diarios no es permanente, sino una transición basada en el respeto. Cuando el esposo lo considera oportuno, organiza el Thät, una festividad masiva donde se sacrifica ganado para darle la bienvenida oficial a la familia.
Es a partir de ese gran banquete cuando la esposa asume el control de su cocina y del hogar, cerrando un ciclo de agasajo que define el concepto de amor y estatus dentro de la cultura Dinka.
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.