En Lainate, muy cerca de Milán, existe un lugar concebido para sorprender, humillar un poco y divertir mucho al mismo tiempo
En Lainate, muy cerca de Milán, existe un lugar concebido para sorprender, humillar un poco y divertir mucho al mismo tiempo.
No es una fuente cualquiera.
Es el Ninfeo de Villa Litta, un prodigio del siglo XVI imaginado por el conde Pirro I Visconti Borromeo y realizado entre 1585 y 1589 con proyecto de Martino Bassi. Desde el principio no fue pensado solo como un espacio bello, sino como una máquina de asombro: mosaicos, esculturas, frescos y juegos de agua ocultos para desconcertar a los invitados en medio de la visita.
Allí el agua no decoraba.
Acechaba.
El visitante podía sentarse, cruzar una sala o detenerse un instante, y de pronto quedar empapado por chorros inesperados activados por un sistema hidráulico tan refinado que todavía hoy sigue maravillando. El propio sitio oficial de la villa destaca que el Ninfeo funciona aún como entonces, algo rarísimo para una obra de este tipo, gracias a mecanismos hidráulicos complejos manejados por expertos.
Eso es lo que vuelve tan fascinante este lugar.
No se construyó solo para admirarlo. Se construyó para jugar con la vanidad de quienes entraban.
En pleno Renacimiento tardío, cuando tantas residencias nobles buscaban exhibir poder, Villa Litta eligió hacerlo con ingenio. No levantó únicamente un palacio de recreo. Levantó una trampa elegante, un teatro del agua donde el lujo también sabía reírse de sus propios huéspedes.
Y lo más increíble es que sigue vivo.
Hoy el Ninfeo continúa abierto al público y mantiene encendidos esos históricos juegos y bromas de agua que, hace más de cuatro siglos, ya dejaban a la gente entre la risa y la sorpresa.
#fblifestyle
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.