En un sorprendente giro de los acontecimientos, el fotógrafo Mark Laita vivió una experiencia extraordinaria en 2026 mientras trabajaba en su proyec...

📅 01/02/2024

En un sorprendente giro de los acontecimientos, el fotógrafo Mark Laita vivió una experiencia extraordinaria en 2012 mientras trabajaba en su proyecto “Serpentine”,que documentaba diversas especies de serpientes. Durante una sesión de fotos, Laita, quien había tomado varias precauciones, se encontró en una situación inesperada: fue mordido por una mamba negra, una de las serpientes más venenosas del mundo.

El incidente ocurrió cuando el manipulador de la serpiente, intentando moverla con un gancho, confundió un cable eléctrico del equipo de Laita con su herramienta. Este error asustó a la serpiente, que, lejos de mostrar agresividad, simplemente se movía como si estuviera estirando las piernas. En un instante, la serpiente mordió la pierna de Laita, perforando una arteria con sus colmillos. Afortunadamente, fue una mordida en seco; aunque la herida sangraba más de lo normal, no hubo inyección de veneno.

Las mordidas en seco son un fenómeno fascinante. Las serpientes, al sentirse amenazadas, pueden optar por no inyectar veneno como una estrategia de defensa. Esto les permite advertir a un agresor sin gastar su valioso veneno. Las mambas negras, por su naturaleza defensiva, pueden utilizar estas mordidas como una forma de disuasión. Lo verdaderamente asombroso fue que, mientras lidiaba con la situación, Laita estaba usando una cámara compacta. Al día siguiente, al revisar las fotos, se encontró con una imagen impactante: había capturado el preciso momento en que la serpiente lo mordió. Este hallazgo fue un golpe de suerte en un evento con pocas probabilidades de ocurrir. Las mordidas secas de las mambas negras son raras, y su capacidad para inyectar veneno es notable, ya que pueden morder repetidamente en un solo ataque.

A pesar de la gravedad del incidente, Laita no sufrió efectos nocivos del veneno, aunque su decisión de manejar la situación tras la mordida, que no se detalla en el relato, podría haber agravado el riesgo. Sin embargo, logró salir adelante, llevándose no solo una herida, sino también una historia fascinante y una imagen que quedaría grabada en su memoria. Este relato no solo resalta la peligrosidad de trabajar con serpientes venenosas, sino también la increíble conexión entre el arte de la fotografía y la naturaleza salvaje.

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