En una tarde cualquiera, en el estado de Assam, en la India, la vida de un hombre cambió para siempre
En una tarde cualquiera, en el estado de Assam, en la India, la vida de un hombre cambió para siempre.
Soberan tenía entonces 30 años y se ganaba la vida de una forma sencilla: vendiendo verduras en el mercado local. No estaba casado y regresaba a casa después de una jornada de trabajo como tantas otras.
Pero aquel día escuchó algo inesperado.
Entre los arbustos al borde del camino se oía el llanto de un bebé.
Al acercarse, encontró a una niña recién nacida abandonada entre basura y maleza. Miró alrededor buscando a alguien, esperando que apareciera algún familiar. Nadie estaba allí.
La niña seguía llorando.
Sin saber exactamente qué hacer, Soberan tomó una decisión que cambiaría dos vidas.
La llevó a casa.
En lugar de buscar a alguien que la adoptara, decidió criarla como su propia hija. Incluso tomó una decisión aún mayor: renunció a formar su propia familia para dedicarse por completo a cuidarla.
La llamó Jyoti, una palabra que significa “luz”.
Los años no fueron fáciles. El trabajo en el mercado apenas alcanzaba para cubrir los gastos básicos. Hubo días en que él mismo pasaba hambre para asegurarse de que la niña tuviera comida, ropa y educación.
Pero nunca permitió que ella abandonara la escuela.
Jyoti creció, estudió con dedicación y finalmente se graduó en Ciencias de la Computación en 2013. Poco después decidió presentarse a los exámenes de la Comisión de Servicio Público.
En 2014 aprobó.
Obtuvo un puesto como subcomisionada en el Departamento de Impuestos, un logro extraordinario para alguien que había sido abandonada al borde de un camino.
Cuando recibió la noticia, ambos lloraron.
No de tristeza.
De orgullo.
Con el tiempo, Jyoti comenzó a cuidar de su padre adoptivo, intentando convencerlo de dejar el duro trabajo del mercado. Pero Soberan siempre responde lo mismo: prefiere seguir vendiendo verduras.
Porque ese trabajo fue el que le permitió criar a su hija.
Cuando los periodistas le preguntaron por qué había hecho todo aquello, respondió con una frase sencilla:
“No rescaté a una niña de la basura.
Rescaté un diamante”.
Y para él, ese diamante sigue siendo la luz de su vida.
#fblifestyle
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.