Entre los siglos XVIII y XIX, cuando la apicultura estaba mucho más extendida que en la actualidad, se practicaba en gran parte de Europa una costumb...

📅 19/01/2026

Entre los siglos XVIII y XIX, cuando la apicultura estaba mucho más extendida que en la actualidad, se practicaba en gran parte de Europa una costumbre singular: informar a las abejas de acontecimientos importantes de su vida.

Bodas, muertes, nacimientos, cambios de propietario: todo se anunciaba a las colmenas. El apicultor se acercaba, golpeaba suavemente para llamar su atención y anunciaba la noticia. Según la creencia popular, no hacerlo conllevaba la desaparición de la colonia, como si las abejas ignoradas abandonaran a su guardián.

Los orígenes de esta tradición parecen remontarse a los cultos celtas, donde las abejas eran consideradas mensajeras entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Su presencia durante un entierro se interpretaba como una señal de que el alma del difunto había comenzado su viaje al más allá. Aunque esta práctica prácticamente ha desaparecido hoy en día, sobrevive en contextos muy limitados. Un ejemplo reciente se remonta a la muerte de la reina Isabel II: el apicultor real anunció formalmente el fallecimiento de la soberana y la ascensión de Carlos al trono a las colmenas de Clarence House y el Palacio de Buckingham, siguiendo un antiguo ritual que continúa entrelazando simbolismo, respeto y memoria.

Entre los siglos XVIII y XIX, cuando la apicultura estaba mucho más extendida que en la actualidad, se practicaba en gran parte de Europa una costumb...
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