Esta es una de las fotografías más famosas de la historia y, aunque casi todos piensan lo contrario, el astronauta de la imagen es Buzz Aldrin
Esta es una de las fotografías más famosas de la historia y, aunque casi todos piensan lo contrario, el astronauta de la imagen es Buzz Aldrin.
Lo más increíble no es la foto en sí, sino el vacío que existe en el archivo histórico: por más que busques en los registros del Apolo 11, nunca encontrarás un retrato frontal y claro de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna. No existe ni uno solo.
La razón es tan técnica como humana. Armstrong era el fotógrafo principal de la misión y llevaba la cámara Hasselblad de 70 mm montada en su pecho casi todo el tiempo. En el riguroso cronograma de la NASA, los astronautas tenían poco más de dos horas para recolectar muestras y montar equipos científicos. El tiempo era oro y no había espacio para posar.
De hecho, esta toma es especial porque es el único "selfie" involuntario de la misión. Si miras con atención el reflejo en la visera de Aldrin, verás una pequeña silueta blanca junto al módulo Eagle: es Neil Armstrong, capturado por accidente mientras documentaba el trabajo de su compañero.
A pesar de las teorías que hablan de rivalidades o incluso de un montaje, la realidad física es contundente. Cada misión posterior dejó pruebas en la superficie: desde los sismógrafos y los vehículos lunares, hasta los espejos reflectores que hoy usamos para medir la distancia exacta de la Tierra a la Luna con láseres.
Aquella falta de fotos de Armstrong no fue un olvido; fue la prueba de que estaban allí para trabajar, no para la fama. El hombre más importante de la misión terminó siendo el fotógrafo invisible, quedando registrado para la historia apenas como un reflejo en el casco de su mejor amigo.
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