Esto que ves aquí es un nido comunitario de gecos caseros (conocidos en muchas regiones como cuijas, salamandras o lagartijas besuconas), y aunque la...
Esto que ves aquí es un nido comunitario de gecos caseros (conocidos en muchas regiones como cuijas, salamandras o lagartijas besuconas), y aunque la imagen puede despertar fobias o parecer salida de una película, representa un fenómeno natural fascinante y completamente real.
A diferencia de otros reptiles, las hembras de geco suelen compartir el mismo espacio seguro para poner sus huevos. Lo más sorprendente es cómo logran sostenerlos en una superficie completamente vertical sin que se caigan.
Al momento de la puesta, los huevos salen cubiertos de una sustancia húmeda y extremadamente pegajosa. La madre los presiona contra la pared y, en cuestión de minutos, al contacto con el aire, esa sustancia se seca y se calcifica. El huevo queda literalmente soldado a la estructura, ya sea cemento, madera o pintura.
Esta es una estrategia evolutiva perfecta: evita que los huevos rueden por accidentes o vibraciones y los mantiene lejos de depredadores terrestres como hormigas y roedores. Intentar despegarlos una vez secos es casi imposible sin romper la delicada cáscara.
Aunque encontrarse con una escena así al limpiar detrás de un mueble o una puerta puede dar un buen susto, estos animales son totalmente inofensivos. No son venenosos, no atacan a los humanos y, de hecho, son el mejor insecticida natural que puedes tener en casa, ya que se alimentan constantemente de moscas, mosquitos, arañas y cucarachas.
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