Hubo una época en la que tú mismo podías arreglar tu televisor en la farmacia de la esquina
Hubo una época en la que tú mismo podías arreglar tu televisor en la farmacia de la esquina.
Durante las décadas de 1950 y 1960, si tu pantalla parpadeaba o se apagaba, no llamabas a un técnico. Sacabas los tubos de vidrio del aparato, los metías en una bolsa y caminabas hasta el negocio más cercano. Allí te esperaba un enorme gabinete metálico: el probador de tubos de vacío.
El proceso era fascinante. Buscabas el modelo de tu tubo (como el famoso 12AX7) en un catálogo, ajustabas las perillas de la máquina, lo conectabas y presionabas el botón de prueba. Una aguja analógica se movía en la pantalla entre la zona verde de "BUENO" y la zona roja de "MALO". Si caía en el rojo, habías encontrado al culpable. Justo debajo del probador, un mueble lleno de repuestos te permitía comprar la pieza nueva por un par de dólares y regresar a casa a solucionar el problema.
Para marcas como RCA y Sylvania, estas máquinas eran minas de oro. Los tubos de vacío funcionaban de forma similar a una bombilla incandescente: generaban muchísimo calor y sus filamentos terminaban quemándose inevitablemente. Como un televisor promedio de la época tenía más de 20 tubos en su interior, las fallas estaban garantizadas.
Todo este ecosistema de reparación casera desapareció con la llegada del transistor de estado sólido. Inventado en Bell Labs, este pequeño componente hacía el mismo trabajo de amplificación pero sin calor, sin filamentos que se rompieran y consumiendo una fracción de la energía.
A finales de los años 60, la tecnología cambió por completo. Los televisores se volvieron más ligeros, fríos y confiables. Cuando un aparato nuevo fallaba, ya no bastaba con cambiar una pieza suelta; se necesitaba un técnico con un soldador eléctrico. Con la caída en picada de la demanda de tubos durante los años 70, las tiendas retiraron silenciosamente esos pesados gabinetes metálicos y los enviaron al olvido. Pasamos de la era donde cualquiera podía ser mecánico de su propia tecnología a la era de los componentes sellados que hoy conocemos.
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.