Impresionante imagen de las reliquias reales del Programa Buran, el proyecto aeroespacial más ambicioso, costoso y complejo en la historia de la Uni?...
Impresionante imagen de las reliquias reales del Programa Buran, el proyecto aeroespacial más ambicioso, costoso y complejo en la historia de la Unión Soviética. Un coloso tecnológico que hoy duerme en el olvido dentro del Cosmódromo de Baikonur.
A diferencia de lo que muchos creen, estas naves no son idénticas ni tenían la misma función. Al fondo de la imagen se encuentra el transbordador OK-1K2, conocido informalmente como Ptichka o Pajarito. Esta era una nave espacial real, construida para volar al cosmos. Estaba completada en un 95-97% cuando el programa se canceló de golpe. Su misión principal iba a ser histórica: viajar al espacio de forma 100% automatizada para acoplarse con la mítica estación espacial Mir. Se quedó a un paso de la gloria.
En primer plano se encuentra el OK-MT. Aunque parece listo para el despegue, este coloso no estaba destinado a salir de la atmósfera. Era una réplica tecnológica y estructural a escala real sumamente sofisticada. Su trabajo era crucial en tierra: se usaba para entrenar a los cosmonautas, simular los movimientos de la tripulación en la cabina y probar la carga de combustibles y sistemas antes de montarlo en el colosal cohete portador Energia.
La cifra de dinero desperdiciada en ese hangar es astronómica. Para cuando el programa se canceló definitivamente en 1993, la Unión Soviética había invertido alrededor de 16.400 millones de rublos soviéticos. Traducir eso a la economía actual equivale a unos 24.000 millones de dólares a finales de los años 80. Ajustado a la inflación y al valor moderno, representa un desperdicio financiero que supera los 55.000 a 60.000 millones de dólares.
Todo ese dinero, sumado al esfuerzo titánico de más de un millón de científicos, ingenieros y técnicos de unas 1.400 organizaciones, terminó congelado en el tiempo debido al colapso de la Unión Soviética. Un monumento involuntario a la Guerra Fría que pasó de ser la vanguardia de la humanidad a convertirse en el secreto mejor guardado de los exploradores urbanos.
Como nota histórica, el transbordador original que sí llegó al espacio en 1988 de manera exitosa, el Buran OK-1K1, fue destruido por completo en 2002 cuando el techo de otro hangar cercano colapsó por falta de mantenimiento. Las dos naves de la foto son lo último que nos queda en pie de esa era.
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