La imagen muestra una colonia de Selenaria cognata, un briozoo marino que vive frente a las costas de Australia Occidental
La imagen muestra una colonia de Selenaria cognata, un briozoo marino que vive frente a las costas de Australia Occidental.
Lo que parecen pequeñas “caras gritando” no son rostros ni organismos individuales grandes. Cada una de esas figuras es un zooide, un diminuto animal de apenas medio milímetro de longitud que forma parte de una colonia mucho mayor.
Los briozoos viven como organismos coloniales. Esto significa que miles de zooides genéticamente idénticos se conectan entre sí para formar una estructura común. Cada uno cumple funciones similares y trabaja en conjunto con los demás.
En el centro de cada una de esas pequeñas cavidades se encuentra el espacio por donde emerge el lofóforo, una corona de tentáculos microscópicos recubiertos de cilios. Estos tentáculos se despliegan hacia el agua para capturar partículas de plancton y materia orgánica que arrastra la corriente.
Cuando el animal se retrae, el lofóforo desaparece dentro del pequeño orificio que se observa en la imagen.
Las estructuras calcificadas que forman la colonia funcionan como un esqueleto protector, mientras que los zooides viven dentro de esas cámaras. Con el tiempo, miles de estas unidades microscópicas construyen complejas formaciones sobre rocas o sedimentos del fondo marino.
Aunque a simple vista parecen pequeñas caras sorprendidas, en realidad estamos viendo la arquitectura colectiva de una colonia de diminutos filtradores que trabajan juntos para sobrevivir en el océano.
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