La mayoría de las personas vive persiguiendo algo

La mayoría de las personas vive persiguiendo algo.

Más dinero.

Más reconocimiento.

Más posesiones.

Más éxito.

Y no hay nada malo en querer progresar.

El problema aparece cuando la búsqueda nunca termina.

Porque entonces ocurre algo extraño.

Cuanto más consigues, más parece faltar.

Epicuro observó este fenómeno hace más de dos mil años.

Y llegó a una conclusión que sigue siendo incómoda para muchos.

No siempre es pobre quien tiene poco. A veces es pobre quien nunca tiene suficiente.

Vivimos en una época donde constantemente nos muestran lo que nos falta.

Un coche mejor.

Una casa más grande.

Un teléfono más nuevo.

Una vida aparentemente perfecta.

Y sin darnos cuenta, empezamos a creer que la felicidad está siempre en el siguiente logro.

En la siguiente compra.

En la siguiente meta.

Pero mientras perseguimos lo que no tenemos...

A menudo dejamos de valorar lo que ya está frente a nosotros.

La familia.

Los amigos.

La tranquilidad.

La salud.

El tiempo.

Las cosas que algún día deseamos y que hoy damos por sentadas.

Y aquí aparece una ironía que Epicuro probablemente habría encontrado divertida.

Muchas personas sacrifican su paz para conseguir aquello que supuestamente iba a darles paz.

Trabajan sin descanso para construir una vida que nunca tienen tiempo de vivir.

Epicuro enseñaba que la verdadera riqueza no consiste en acumular deseos.

Consiste en aprender cuáles realmente importan.

Y quizá la pregunta más importante sea esta:

Si hoy obtuvieras todo lo que estás persiguiendo... sabrías detenerte para disfrutarlo?

Porque una vida llena de cosas no siempre es una vida llena de felicidad.

Contenido original en https://www.facebook.com/1337993471774419/posts/1355701173336982