Lo llamaron el "coche fantasma" y, al verlo, es imposible no entender por qué
Lo llamaron el "coche fantasma" y, al verlo, es imposible no entender por qué.
Este Pontiac Deluxe Six de 1939 es una joya absoluta de la ingeniería y el diseño. Fue creado en colaboración con Rohm & Haas para presentar al mundo un material que en ese entonces era pura ciencia ficción: el Plexiglás.
Su debut en la Feria Mundial de Nueva York, dentro del pabellón de General Motors, dejó a todos sin palabras. Por primera vez, el público podía ver el "alma" del vehículo. Al ser transparente, la carrocería revelaba el funcionamiento interno de los mecanismos que las marcas habían guardado bajo llave durante décadas. Para elevar aún más su estética, se aplicó un baño de cobre y acabados en cromo a todas las piezas metálicas visibles, mientras que los neumáticos lucían un blanco inmaculado.
El nivel de detalle fue tal que su construcción alcanzó un costo superior a los 25,000 dólares, una cifra astronómica si consideramos que el modelo estándar de la época se vendía por apenas 700 dólares.
Más de siete décadas después, su mística sigue intacta: en 2011, esta pieza histórica fue subastada por más de 300,000 dólares. Un testimonio fascinante de cuando la industria automotriz decidió que no tenía nada que ocultar.
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