No es necesario buscar mucho para encontrar imágenes inquietantes de los monstruos de circo de la era victoriana, un tiempo en el que el público pag...
No es necesario buscar mucho para encontrar imágenes inquietantes de los monstruos de circo de la era victoriana, un tiempo en el que el público pagaba por ver a personas con deformidades físicas. La palabra "aberración" se utilizaba de manera cruel para referirse a aquellos que nacieron con características inusuales. Sin embargo, algunos de los individuos retratados en estas fotografías del siglo XIX llegaron a ser las estrellas más queridas de su tiempo. Entre ellos se encontraba Pasqual Piñón, un trabajador ferroviario en Texas, originario de México, que fue descubierto por un promotor de espectáculos itinerantes. Este se sintió atraído por un gran quiste o tumor benigno ubicado en la parte superior de la cabeza de Pasqual.
El promotor contrató a Pasqual para su espectáculo de horrores y le fabricó una máscara de cera para cubrir el quiste, lo que promovía la idea de que Pasqual tenía dos cabezas. Algunos relatos indicaban que esta cabeza falsa estaba elaborada de plata y había sido colocada quirúrgicamente bajo la piel.
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