Parece una canica verde suspendida en el mar, pero en realidad es una sola célula
Parece una canica verde suspendida en el mar, pero en realidad es una sola célula.
Se llama Valonia ventricosa, también conocida como Ventricaria ventricosa o alga burbuja, y está considerada una de las células unicelulares más grandes conocidas. Cada “burbuja” es un único organismo, no una colonia, y puede alcanzar varios centímetros de diámetro.
Lo más fascinante es su estructura interna. No está dividida en muchas células separadas, sino que es una célula coenocítica, es decir, una sola célula gigante con múltiples núcleos y cloroplastos distribuidos en dominios citoplásmicos conectados entre sí. Esa organización le permite coordinar funciones y crecer mucho más de lo que solemos imaginar cuando pensamos en una célula.
Buena parte de su volumen está ocupada por una gran vacuola central, mientras que el citoplasma activo forma una capa muy fina cerca de la pared celular. Por eso, aunque parece simple por fuera, por dentro es una estructura biológica extraordinariamente especializada.
En acuarios marinos suele considerarse una plaga, no porque “explote” y de inmediato cree otra idéntica a partir del líquido, sino porque puede propagarse vegetativamente, formando células hijas y nuevas vesículas desde los rizoides. Esa capacidad de regeneración es la que la vuelve tan persistente cuando aparece en sistemas cerrados.
Es una de esas formas de vida que obligan a mirar dos veces: una esfera brillante, aparentemente simple, que en realidad demuestra hasta qué punto la naturaleza puede llevar una sola célula al límite de lo imaginable.
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