Portugal y Uzbekistán comenzaron a acercarse cuando el mapa mundial acababa de cambiar
Portugal y Uzbekistán comenzaron a acercarse cuando el mapa mundial acababa de cambiar.
En 1991, la Unión Soviética desapareció y Uzbekistán se convirtió en un Estado independiente. Después de décadas en las que sus relaciones exteriores habían sido dirigidas desde Moscú, el nuevo país necesitaba construir vínculos propios con gobiernos de distintas regiones.
Portugal reconoció su independencia a comienzos de 1992. El 12 de agosto de ese mismo año, ambos países establecieron formalmente relaciones diplomáticas.
La conexión parecía improbable.
Portugal se encontraba en el extremo occidental de Europa, frente al Atlántico. Uzbekistán estaba en el corazón de Asia Central, sin salida directa al mar y rodeado por antiguas repúblicas soviéticas.
El acercamiento dio un paso importante en 1996, cuando el presidente uzbeko Islam Karimov visitó Portugal y se reunió con el presidente Jorge Sampaio y el primer ministro António Guterres.
Ese mismo año, Portugal acreditó por primera vez un embajador ante Uzbekistán. El diplomático continuó residiendo en Moscú, una práctica habitual cuando las relaciones todavía no justificaban la apertura de una embajada permanente.
Para Uzbekistán, Portugal representaba una puerta hacia Europa occidental y hacia las instituciones europeas. Para Portugal, aquel vínculo permitía acercarse a una región que durante décadas había permanecido dentro de la esfera soviética.
La distancia hizo que la relación avanzara lentamente, pero no desapareció.
Ambos gobiernos comenzaron a mantener consultas políticas, intercambiaron apoyos dentro de organismos internacionales y exploraron posibilidades de cooperación económica y comercial.
Con el tiempo, el vínculo dejó de existir únicamente entre funcionarios.
En agosto de 2022, cuando se cumplieron treinta años del establecimiento de relaciones diplomáticas, los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países firmaron una declaración conjunta.
El documento destacaba que más de mil ciudadanos uzbekos se habían establecido e integrado en Portugal, formando la comunidad procedente de Asia Central más numerosa del país.
También recordaba que, incluso durante la pandemia, los contactos políticos y económicos habían continuado. En abril de 2021 se realizó una nueva ronda de consultas diplomáticas después de doce años de interrupción, y poco después una delegación de la agencia portuguesa de comercio e inversión visitó Taskent.
La relación entre Portugal y Uzbekistán nació después de la caída de una superpotencia y fue creciendo mediante visitas, diplomáticos, comerciantes y migrantes.
Dos países separados por miles de kilómetros encontraron un punto de encuentro entre el Atlántico y Asia Central.
Lo que comenzó como una relación entre gobiernos terminó convirtiéndose también en una historia de personas que hicieron de Portugal su hogar sin abandonar sus raíces uzbekas.

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