Un pequeño avión de entrenamiento chocó en pleno vuelo contra uno de los primeros Junkers Ju 52
Un pequeño avión de entrenamiento chocó en pleno vuelo contra uno de los primeros Junkers Ju 52.
El impacto casi arrancó un motor, dañó el ala y abrió grandes agujeros en el fuselaje.
Aun así, el enorme trimotor siguió volando.
Era el 29 de julio de 1932. El Ju 52 con matrícula D-2201 regresaba hacia Berlín después de participar en una reunión internacional de aviación celebrada en Zúrich.
La aeronave había hecho una escala en el aeródromo de Oberwiesenfeld, cerca de Múnich. Poco después de despegar, mientras volaba a unos 300 metros de altura, se cruzó con un avión de entrenamiento Udet U 12 Flamingo.
El pequeño aparato ascendió directamente hacia el Junkers y golpeó su tren de aterrizaje izquierdo.
La colisión fue devastadora.
El motor izquierdo del Ju 52 quedó casi desprendido, una de sus alas sufrió graves daños y el fuselaje terminó perforado en varios puntos.
Dentro del avión viajaba Erhard Milch, entonces director de Lufthansa y una de las figuras más influyentes de la aviación alemana.
El capitán Polte y el mecánico Hänsgen escucharon y sintieron la violencia del impacto, pero inicialmente no comprendieron qué había sucedido. Con el avión seriamente dañado, lograron mantenerlo bajo control y realizar un aterrizaje de emergencia en un campo de cultivo.
Los pasajeros sobrevivieron.
El avión de entrenamiento no tuvo la misma suerte. Cayó después de la colisión y uno de sus ocupantes murió.
El Ju 52 había realizado su primer vuelo como trimotor apenas unos meses antes. Había sido diseñado como un avión capaz de transportar pasajeros y carga desde aeródromos con poca infraestructura, utilizando una estructura metálica resistente y de mantenimiento relativamente sencillo.
Aquella colisión se convirtió en una demostración involuntaria de su fortaleza.
El modelo continuó desarrollándose y pronto se convirtió en uno de los aviones comerciales más importantes de Lufthansa. Podía transportar hasta 17 pasajeros o varias toneladas de carga y operar desde pistas cortas.
Durante los años siguientes fue utilizado por aerolíneas de Europa, América Latina, África y Asia. Más tarde también sería empleado masivamente como transporte militar durante la Segunda Guerra Mundial.
En total se fabricaron más de 4.800 unidades.
El Ju 52 terminó siendo conocido como Tante Ju, la “Tía Ju”, un apodo afectuoso para un avión apreciado por su resistencia y confiabilidad.
Su reputación no nació de una maniobra publicitaria.
En 1932, uno de los primeros ejemplares regresó a tierra con un motor casi arrancado, el ala destrozada y el fuselaje lleno de agujeros.
Y todavía fue capaz de llevar con vida a sus pasajeros hasta el suelo.

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