Vivimos en una época obsesionada con los resultados
Vivimos en una época obsesionada con los resultados.
Todos quieren el éxito.
Todos quieren reconocimiento.
Todos quieren resultados extraordinarios.
Pero muy pocos están dispuestos a atravesar el proceso necesario para conseguirlos.
Miguel Ángel pasó años enteros trabajando en algunas de sus obras.
Años de esfuerzo.
Años de errores.
Años de frustraciones.
Años de perfeccionamiento.
Sin embargo, la mayoría de las personas solo ve el resultado final.
Admiran la escultura.
Admiran la pintura.
Admiran el genio.
Pero rara vez observan el sacrificio que hubo detrás.
Y aquí aparece una verdad incómoda.
Las grandes obras no nacen de momentos de inspiración. Nacen de años de disciplina.
Lo mismo ocurre en la vida.
Admiramos a personas exitosas.
Pero no vemos las madrugadas.
No vemos los fracasos.
No vemos las dudas.
No vemos las veces que estuvieron a punto de abandonar.
La diferencia entre una persona ordinaria y una extraordinaria muchas veces no está en el talento.
Está en la capacidad de seguir trabajando cuando desaparece la emoción inicial.
Miguel Ángel entendía que cada golpe sobre el mármol tenía un propósito.
Aunque el resultado todavía no pudiera verse.
Quizá tu vida también sea así.
Quizá los esfuerzos que hoy parecen insignificantes estén construyendo algo extraordinario.
Y quizá la pregunta más importante sea esta:
¿Estás enamorado del resultado... o estás dispuesto a enamorarte del proceso?
Porque la mayoría sueña con la obra maestra.
Pero pocos aceptan convertirse primero en el escultor.

Contenido original en https://www.facebook.com/1337993471774419/posts/1360607389513027
Si cree que algún contenido infringe derechos de autor o propiedad intelectual, contacte en bitelchux@yahoo.es.
Copyright notice
If you believe any content infringes copyright or intellectual property rights, please contact bitelchux@yahoo.es.