Brasil pudo haber nacido dividido

Brasil pudo haber nacido dividido.

Uno de los hombres que ayudó a impedirlo fue un marino escocés famoso por enfrentarse a fuerzas superiores mediante audacia, velocidad y engaño.

Se llamaba Thomas Cochrane.

Nació en Escocia en 1775 e ingresó en la Marina Real británica durante las guerras contra la Francia napoleónica. Alcanzó fama al mando de embarcaciones pequeñas con las que capturó numerosos barcos enemigos, incluido un buque español mucho más grande y mejor armado.

Después llevó su experiencia a las luchas independentistas de Chile y Perú.

En 1822, Brasil proclamó su independencia de Portugal, pero la separación todavía no estaba asegurada. Tropas y autoridades portuguesas conservaban posiciones importantes en Bahía, Maranhão, Pará y otras regiones.

El nuevo imperio necesitaba controlar el mar.

Sin una fuerza naval capaz de transportar soldados, interrumpir suministros y enfrentar a la escuadra portuguesa, las provincias más alejadas podían quedar fuera del Gobierno establecido en Río de Janeiro.

Cochrane llegó a la capital brasileña el 13 de marzo de 1823. Pocos días después, Pedro I lo nombró primer almirante de la naciente Marina Imperial.

Su primera gran misión fue Bahía.

Aunque disponía de una escuadra inferior, bloqueó Salvador y presionó a las fuerzas portuguesas hasta que abandonaron la ciudad en julio de 1823. Después, los barcos brasileños persiguieron por el Atlántico al enorme convoy que transportaba soldados y mercancías hacia Portugal.

Cochrane navegó entonces hacia Maranhão.

Allí utilizó una maniobra psicológica. Hizo creer a las autoridades portuguesas que una gran flota brasileña se acercaba y que resistirse sería inútil. La amenaza funcionó y São Luís reconoció la independencia.

Desde Maranhão envió al oficial John Pascoe Grenfell hacia Pará. Una estrategia semejante contribuyó a que Belém también aceptara la autoridad de Pedro I.

En pocos meses, extensas regiones del norte y nordeste quedaron incorporadas al nuevo Estado brasileño.

La actuación de Cochrane no estuvo libre de polémicas. Discutió con el Gobierno por el pago de sus servicios y por las recompensas correspondientes a los barcos y bienes capturados durante la guerra.

Aun así, su importancia militar fue reconocida. Pedro I le concedió el título de marqués de Maranhão, nombre de una de las provincias cuya adhesión había conseguido.

La conexión entre Escocia y Brasil quedó representada por aquel marino que cruzó el océano para combatir en una independencia ajena.

Cochrane no creó Brasil, pero su escuadra ayudó a mantener unido un territorio que todavía podía haberse convertido en varios países.

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