España y Arabia Saudita quedaron unidas por un tren diseñado para cruzar el desierto a 300 kilómetros por hora

España y Arabia Saudita quedaron unidas por un tren diseñado para cruzar el desierto a 300 kilómetros por hora.

La línea de alta velocidad Haramain conecta La Meca y Medina, las dos ciudades más sagradas del islam. Su nombre hace referencia precisamente a “los dos santuarios”.

Durante las peregrinaciones del Hajj y la Umrah, enormes cantidades de viajeros se desplazan por esta región. La nueva conexión ferroviaria buscaba reducir la dependencia de las carreteras y ofrecer un transporte rápido entre los principales puntos del recorrido.

El proyecto presentaba un desafío excepcional.

La línea debía atravesar unos 450 kilómetros de territorio expuesto a temperaturas extremas, arena, polvo y fuertes variaciones térmicas. Los trenes y los sistemas ferroviarios necesitaban funcionar en condiciones muy distintas a las de Europa.

En 2011, el consorcio Al Shoula, integrado por doce empresas españolas y dos sauditas, obtuvo la segunda fase del proyecto.

La adjudicación incluía la instalación de las vías y los sistemas ferroviarios, la fabricación de 35 trenes de alta velocidad y la operación y mantenimiento de la línea durante doce años.

Entre las compañías españolas se encontraban Renfe, Talgo, Adif e Ineco, que aportaron la experiencia acumulada durante décadas en la red de alta velocidad de España.

Los trenes Talgo 350 fueron adaptados especialmente para el desierto. Incorporaron decenas de soluciones destinadas a proteger sus componentes frente a la arena, el calor y el polvo, además de sistemas de climatización preparados para soportar el ambiente saudita.

Antes de transportar pasajeros, las unidades recorrieron más de 430.000 kilómetros durante las pruebas y alcanzaron velocidades de hasta 320 kilómetros por hora.

El servicio comercial comenzó en octubre de 2018.

Desde entonces, los trenes recorren la ruta entre La Meca y Medina, con paradas en Yeda, el aeropuerto internacional Rey Abdulaziz y la Ciudad Económica Rey Abdalá.

La línea alcanza una velocidad comercial de 300 kilómetros por hora y cuenta con trenes capaces de transportar a más de 400 pasajeros.

El proyecto también implicó formar personal saudita para la conducción, la atención a los viajeros, el mantenimiento y la administración del servicio. De esta manera, la participación española no quedó limitada al suministro de tecnología, sino que incluyó la transferencia de conocimientos ferroviarios.

La conexión entre España y Arabia Saudita quedó tendida sobre rieles.

Cada tren que atraviesa el desierto transporta peregrinos entre dos ciudades fundamentales para el islam utilizando tecnología desarrollada y adaptada mediante la experiencia ferroviaria de ambos países.

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