Seis toneladas de un líquido con 99,86% de pureza isotópica acaban de llegar al Centro Atómico Ezeiza en 27 tambores desde Neuqu...

Seis toneladas de un líquido con 99,86% de pureza isotópica acaban de llegar al Centro Atómico Ezeiza en 27 tambores desde Neuquén.

No es agua común. Es agua pesada, y su llegada marca uno de los últimos pasos antes de que Argentina encienda el reactor más complejo que ha construido en su historia.

El RA-10, Reactor Argentino Multipropósito, está entrando en su fase final de ensayos previos a la puesta en marcha. El agua pesada que llegó esta semana cumple una función física fundamental: actúa como moderadora y reflectora de los neutrones producidos en el núcleo, permitiendo una distribución más eficiente de la energía y habilitando la producción de los materiales que hacen a este reactor único en Sudamérica.

¿Para qué sirve todo esto? Para algo concreto y urgente: el autoabastecimiento nacional de radioisótopos médicos.

El molibdeno-99 es el insumo base de millones de diagnósticos de cáncer y enfermedades cardíacas en todo el mundo. Argentina hoy depende de su importación. Cuando el RA-10 esté operativo, eso cambiará. También producirá iridio medicinal e industrial, lutecio para tratamientos oncológicos y silicio dopado para aplicaciones electrónicas avanzadas.

El proyecto lo desarrolla la Comisión Nacional de Energía Atómica y representa décadas de capacidad científica argentina concentrada en una sola instalación.

Seis toneladas de agua pesada. Un reactor a punto de encenderse. Y detrás, el futuro de la medicina nuclear en Argentina.

📌Fuente: El Universo - "El megaproyecto atómico más avanzado de Sudamérica entra en su fase final: las 6 toneladas de líquido ultraespecial que definirán el futuro de la medicina local".

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