En Viena existe una calle que lleva el nombre de Argentina por una deuda de gratitud nacida del hambre

En Viena existe una calle que lleva el nombre de Argentina por una deuda de gratitud nacida del hambre.

Al terminar la Primera Guerra Mundial, el Imperio austrohúngaro desapareció y Austria quedó reducida a una pequeña república. Viena había sido la capital de un territorio inmenso, abastecida durante décadas por regiones que ahora pertenecían a otros países.

Las nuevas fronteras interrumpieron antiguas rutas comerciales. A la escasez de alimentos se sumaron el desempleo, la inflación y una profunda crisis sanitaria. Niños, ancianos y enfermos estuvieron entre los más afectados.

Desde el otro lado del Atlántico llegó una ayuda inesperada.

Por iniciativa del representante argentino en Viena, Fernando Pérez, el Congreso argentino aprobó el 27 de agosto de 1920 un crédito sin intereses de cinco millones de pesos para Austria.

El dinero permitió comprar en Argentina alimentos y ropa destinados a la población que atravesaba la emergencia. El Gobierno argentino también asumió el transporte marítimo de los suministros hasta Europa.

A partir de febrero de 1921 comenzaron a llegar miles de toneladas de ayuda.

Los productos fueron distribuidos principalmente entre niños, mujeres embarazadas, madres, ancianos y enfermos. Parte de los alimentos también llegó a estudiantes, profesores y trabajadores de la Universidad de Viena.

El gesto dejó una marca permanente en la ciudad.

El 27 de enero de 1921, las autoridades municipales decidieron cambiar el nombre de la antigua Alleegasse, situada en el distrito vienés de Wieden.

Desde entonces pasó a llamarse Argentinierstraße, la Calle de los Argentinos.

La vía atraviesa una zona histórica cercana a la iglesia de San Carlos Borromeo y al palacio Belvedere. Más de un siglo después, continúa formando parte del mapa de Viena.

La Universidad de Viena también reconoció la ayuda. En junio de 1921 concedió una distinción honorífica al presidente Hipólito Yrigoyen, al diplomático Fernando Pérez y a otras personas que habían contribuido a aliviar la crisis.

La conexión entre Argentina y Austria no quedó únicamente en archivos diplomáticos.

Quedó escrita en las calles.

Cada vez que alguien recorre la Argentinierstraße, camina sobre el recuerdo de un país lejano que, en uno de los momentos más difíciles de la historia austríaca, ayudó a alimentar y vestir a quienes intentaban sobrevivir entre las ruinas de la guerra.

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