Cuando Túnez comenzó a construir su futuro como país independiente, Japón fue una de las primeras naciones asiáticas con las que...

Cuando Túnez comenzó a construir su futuro como país independiente, Japón fue una de las primeras naciones asiáticas con las que estableció un vínculo directo.

Túnez obtuvo su independencia de Francia el 20 de marzo de 1956. Apenas tres meses después, el 26 de junio, inició relaciones diplomáticas con Japón.

Ambos países atravesaban momentos de transformación.

Túnez debía crear instituciones propias después de décadas bajo un protectorado. Japón, derrotado en la Segunda Guerra Mundial, reconstruía su economía y recuperaba gradualmente su presencia internacional.

La distancia hizo que el acercamiento fuera lento, pero constante.

Japón abrió su embajada en Túnez en 1969. Diez años después, Túnez estableció la suya en Tokio. A partir de entonces crecieron los programas de cooperación técnica, formación profesional y desarrollo de infraestructura.

Más de medio siglo después, una revolución volvió a transformar la historia tunecina.

En enero de 2011, semanas de protestas obligaron al presidente Zine el Abidine Ben Ali a abandonar el país después de 23 años en el poder. Túnez inició entonces un proceso incierto para reemplazar el antiguo régimen y redactar una nueva Constitución.

El 23 de octubre de 2011, millones de tunecinos acudieron a las urnas para elegir una Asamblea Nacional Constituyente.

Era la primera elección celebrada después de la revolución y una prueba decisiva para demostrar que el levantamiento popular podía convertirse en instituciones.

Japón envió una misión de catorce observadores encabezada por el viceministro parlamentario de Asuntos Exteriores Kazuyuki Hamada. Entre sus integrantes había funcionarios, personal de la embajada japonesa, representantes de la Agencia de Cooperación Internacional y un especialista universitario en el Magreb.

Su tarea fue acompañar la votación y observar que se desarrollara de manera libre, justa y pacífica.

La conexión entre Túnez y Japón comenzó durante el nacimiento del Estado tunecino y volvió a hacerse visible cuando el país tuvo que decidir nuevamente cómo quería ser gobernado.

Primero estuvieron unidos por la diplomacia. Décadas después, por unas urnas que simbolizaban la posibilidad de comenzar otra vez.

Contenido original en https://www.facebook.com/1411100637720676/posts/1431519669012106