El 13 de septiembre de 2026, un hombre atravesó las salinas de Bonneville a más de 240 kilómetros por hora vestido únicamente co...
El 13 de septiembre de 1948, un hombre atravesó las salinas de Bonneville a más de 240 kilómetros por hora vestido únicamente con un traje de baño, un gorro y un par de zapatos ligeros.
Su nombre era Roland “Rollie” Free.
A sus 47 años, intentaba superar el récord estadounidense de velocidad en motocicleta sobre una Vincent HRD especialmente preparada, propiedad del empresario y aficionado al automovilismo John Edgar.
La máquina era una Black Shadow modificada con ayuda de la fábrica Vincent y es considerada el prototipo de la posterior Black Lightning, una de las motocicletas más rápidas y exclusivas de su época.
En los primeros intentos, Free utilizó ropa protectora de cuero. Sin embargo, el traje comenzó a romperse mientras conducía acostado sobre la motocicleta, con el pecho apoyado en el asiento y las piernas completamente extendidas hacia atrás.
Aquella postura tenía un objetivo preciso: reducir al máximo la resistencia del aire.
Free decidió llevar la idea todavía más lejos. Se quitó el casco, las botas y las prendas de cuero, y regresó a la pista con un traje de baño ajustado, un gorro y zapatos livianos.
No buscaba reducir unos cuantos kilos, sino eliminar cualquier pliegue o superficie que frenara su avance.
Acostado casi horizontalmente, apenas podía mirar hacia adelante. Para mantener la dirección seguía una línea negra pintada sobre la superficie blanca de la sal.
La estrategia funcionó.
Free alcanzó una velocidad promedio de 150,313 millas por hora, aproximadamente 241,9 kilómetros por hora, y estableció una nueva marca nacional.
Una caída a esa velocidad, sobre una superficie tan abrasiva y sin protección, probablemente habría sido fatal.
El fotógrafo de LIFE Peter Stackpole capturó el momento desde un automóvil que avanzaba junto a él. La imagen del motociclista extendido sobre la Vincent, casi desnudo y rodeado por la inmensidad blanca de Bonneville, se convirtió en una de las fotografías más famosas de la historia del motociclismo.
Después del récord, la motocicleta continuó compitiendo y pasó por varias colecciones. En 2010 se informó que fue vendida de manera privada por alrededor de 1,1 millones de dólares, una cifra extraordinaria para una motocicleta histórica.
Pero su verdadero valor quedó unido para siempre a aquella mañana de 1948.
Rollie Free no solo rompió una marca de velocidad. También creó una imagen que resume hasta dónde puede llegar una persona cuando la obsesión por avanzar unos kilómetros más por hora supera incluso el instinto de protegerse.

Contenido original en https://www.facebook.com/1411100637720676/posts/1432086052288801
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