El día de su boda, Barack Obama despertó con un fuerte resfriado

El día de su boda, Barack Obama despertó con un fuerte resfriado. Horas después, cuando Michelle lo encontró frente al altar, parecía haberse recuperado por completo.

Era el 3 de octubre de 1992.

Barack Obama y Michelle Robinson se casaron en la Iglesia Trinity United Church of Christ, en Chicago, tres años después de conocerse en el bufete de abogados Sidley & Austin.

Michelle trabajaba allí como asociada y fue asignada para orientar al joven estudiante de Derecho que había llegado como pasante. Al principio rechazó sus invitaciones porque consideraba poco apropiado salir con alguien a quien debía supervisar.

Barack insistió hasta conseguir una primera cita.

Dos años después, en 1991, la llevó a cenar al restaurante Gordon de Chicago para celebrar que había terminado sus exámenes de habilitación como abogado.

Durante la cena volvió a plantear una discusión que ya habían tenido varias veces: si el matrimonio continuaba siendo una institución necesaria.

Michelle se molestó. Creía que había llegado el momento de que Barack hablara seriamente sobre el futuro de la relación, pero él seguía convirtiendo el tema en un debate.

Entonces llegó el postre.

El camarero colocó frente a ella un plato cubierto con una tapa de plata. Cuando la levantó, Michelle encontró una pequeña caja de terciopelo en el lugar donde debía estar el pastel.

Dentro había un anillo.

Barack había provocado la discusión deliberadamente para sorprenderla. Michelle pasó rápidamente del enojo al asombro y aceptó la propuesta.

Un año después celebraron su boda.

Michelle fue acompañada hasta el altar por su hermano Craig, mientras el hermano de Barack actuó como padrino. Después de la ceremonia, los invitados se trasladaron al South Shore Cultural Center, junto al lago Michigan.

La recepción se prolongó durante horas.

Michelle recordaría más tarde que Barack había amanecido con un fuerte resfriado, pero que sus síntomas habían desaparecido cuando ella llegó a la iglesia. Aquella noche bailaron casi hasta el amanecer.

Durante sus votos, Barack no le prometió riquezas. Le prometió que compartirían una vida interesante.

Décadas después, Michelle reconocería que, en eso, había cumplido ampliamente.

La fotografía de aquel día muestra a una pareja joven, mucho antes de las campañas presidenciales, la Casa Blanca y la atención mundial. Eran simplemente Barack y Michelle, comenzando una vida que ninguno de los dos podía imaginar por completo.

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