FedEx apareció en una de las películas más famosas de la historia sin pagar por aquella enorme exposición publicitaria

FedEx apareció en una de las películas más famosas de la historia sin pagar por aquella enorme exposición publicitaria.

En Náufrago, estrenada en 2000, Tom Hanks interpretó a Chuck Noland, un empleado de la compañía obsesionado con que cada paquete llegara puntualmente a su destino.

Todo cambia cuando el avión de carga en el que viaja cae al océano Pacífico y él queda atrapado durante años en una isla deshabitada.

La marca FedEx aparece en aviones, vehículos, uniformes y cajas. Incluso uno de sus paquetes se convierte en el símbolo que mantiene vivo el vínculo de Chuck con el mundo exterior.

Podría parecer una costosa operación de publicidad encubierta.

Pero FedEx no pagó para aparecer en la película.

La producción se acercó a la compañía cuando el proyecto todavía se encontraba en desarrollo. Después de conocer la historia, sus directivos aceptaron que se utilizaran el nombre, los colores y la imagen corporativa.

La decisión no era sencilla.

La trama mostraba un avión de FedEx estrellándose, empleados muriendo y numerosos paquetes flotando entre los restos del accidente. Para cualquier empresa de transporte aéreo, esa podía ser una asociación peligrosa.

El propio director ejecutivo de FedEx, Frederick Smith, terminó aprobando la colaboración porque la historia también presentaba a sus empleados como personas responsables, comprometidas y decididas a completar una entrega incluso en circunstancias imposibles.

La empresa permitió filmar en algunas de sus instalaciones y facilitó el acceso necesario para reproducir con autenticidad su operación. Frederick Smith incluso apareció brevemente en una escena.

La película terminó recaudando más de 400 millones de dólares en todo el mundo y convirtió a FedEx en uno de sus protagonistas silenciosos.

La imagen de Chuck protegiendo durante años un único paquete reforzó una idea poderosa: una entrega podía representar mucho más que una simple caja.

Tres años después, FedEx decidió aprovechar aquella asociación.

Durante el Super Bowl de 2003 emitió un anuncio que continuaba, en tono humorístico, la historia de Náufrago.

Un empleado barbudo llegaba finalmente a una casa para entregar el paquete que había protegido durante años en una isla. Cuando preguntaba qué contenía, la destinataria respondía que dentro había un teléfono satelital, semillas, un purificador de agua y otros objetos que habrían facilitado su rescate.

El hombre permanecía en silencio, comprendiendo que la solución había estado todo el tiempo dentro de la caja que se negó a abrir.

FedEx no necesitó pagar para formar parte de Náufrago.

Su mayor inversión fue permitir que una película utilizara su identidad dentro de una historia que incluía el peor escenario posible para una compañía aérea.

El resultado fue una de las integraciones de marca más recordadas del cine y una caja sin abrir que millones de espectadores todavía relacionan con la promesa de entregar un paquete sin importar las dificultades.

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