Se estiraron hasta el límite

Se estiraron hasta el límite.

Cada uno viajaba atrapado en un camión diferente, rodeado de motores, asfalto y personas que decidían hacia dónde debían ir.

Pero, durante unos segundos, sus trompas lograron encontrarse.

La fotografía fue tomada en una carretera de India y comenzó a circular por el mundo en 2016. Nadie conoce con certeza la relación entre aquellos dos elefantes ni el destino hacia el que eran transportados.

La imagen, sin embargo, habla por sí sola.

Los elefantes utilizan la trompa para mucho más que respirar o alimentarse. Con ella se saludan, reconocen olores, exploran el rostro de sus compañeros y mantienen contacto cuando necesitan cercanía o tranquilidad.

Mientras los vehículos avanzaban, ambos animales inclinaron sus enormes cuerpos y extendieron sus trompas sobre el espacio que los separaba.

No podían acercarse más.

No podían bajarse.

No podían elegir otro camino.

Solo podían intentar alcanzarse.

Tal vez habían vivido juntos. Tal vez aquel contacto fue simplemente la búsqueda de compañía en medio de una situación desconocida. Lo cierto es que, entre dos camiones construidos para contenerlos, encontraron una forma de tocarse.

La escena dura apenas un instante, pero resulta difícil olvidarla.

Durante siglos, los seres humanos hemos admirado la inteligencia, la fuerza y la sensibilidad de los elefantes. Esas mismas cualidades también han sido utilizadas para obligarlos a trabajar, entretener multitudes y vivir lejos de las estructuras sociales que necesitan.

En aquella carretera, los dos animales parecían recordarnos algo que a veces preferimos ignorar:

No transportábamos objetos.

Transportábamos seres capaces de reconocer al otro, buscar contacto y sentir la distancia.

Sus cuerpos fueron separados por barrotes y vehículos.

Sus trompas encontraron la manera de decir que aún seguían allí.

Contenido original en https://www.facebook.com/1411100637720676/posts/1433045042192902